Más riesgo, más guerras… ¿y reaseguro más barato?

Por Rodrigo Dodd

Al atravesar un mundo con conflictos geopolíticos, disrupciones logísticas y creciente volatilidad climática, a simple vista uno interpretaría que nuestro mercado de reaseguro tendería a endurecerse. Sin embargo, la realidad es que está ocurriendo lo contrario.

El capital invertido en nuestra industria está creciendo, y esto impacta directamente en los precios, que se encuentran a la baja.

Si bien no es un ciclo nuevo en nuestro mercado, esta vez el exceso de capital surge de algunos factores puntuales que han hecho atractiva a nuestra actividad.

El primero de ellos son los resultados recientes del mercado. El ejercicio 2023-24 fue particularmente positivo para los reaseguradores, lo que volvió a la industria más atractiva para nuevos inversores. A su vez, la rentabilidad técnica en general se ha recuperado y, no menos importante, ha habido ingresos adicionales de capitales alternativos como ILS, fondos, etc.

A esto se suma otro factor clave: la ausencia de pérdidas sistémicas. El mercado de reaseguro tiende a endurecerse cuando hay eventos de gran magnitud que consumen capital o generan sorpresas de modelo.  Si bien hoy hay eventos, no hubo un “shock global” comparable a un Huracán Katrina o al terremoto que generó el tsunami en Tohoku.

Por otro lado, los riesgos globales actuales parecen no impactar como antes. Las guerras regionales, bloqueos marítimos o tensiones geopolíticas afectan principalmente a riesgos de crédito, marítimo y político. Su impacto en los riesgos de Property y Cat tradicional, que siguen siendo el core del reaseguro, es más limitado.

Al tratarse de riesgos muy difíciles de modelar, o en muchos casos excluidos o sublimitados, no consumen capital de forma sistemática, como lo haría un evento catastrófico de gran escala.

El resultado de todo esto es un desbalance típico de los ciclos de la industria: hoy hay más capacidad disponible que riesgos asegurables rentables.

En paralelo, también se observa un cambio en el apetito de suscripción. Luego del hard market del 2020–23, los reaseguradores cambiaron su enfoque. Hoy principalmente buscan crecer, seleccionando mejor los riesgos y siendo competitivos en aquellas capas rentables. Esto genera algo que suele ser contradictorio, bajar precios sin perder disciplina técnica.

¿Cómo impacta este “paradigma de más capital y precios más blandos” en el Cono Sur?

El reaseguro internacional ofrece más capacidad, pero no para todos.  En la región, esta mayor disponibilidad se da de forma selectiva, como una especie de soft market filtrado.

Si bien los nuevos capitales generan jugadores más participativos, aumentando la competencia y mostrando interés por la diversificación geográfica, estos ingresan de forma selectiva, una vez que logran entender y modelar el riesgo.

El principal foco de análisis está en los riesgos naturales, especialmente terremotos en Chile, así como inundaciones y tormentas en países como Brasil, Argentina y Uruguay, que han ganado relevancia por su frecuencia y acumulación.

Esta selectividad también se refleja en la estructura de los programas. En los contratos automáticos, las capas altas donde impactan eventos catastróficos se benefician de precios a la baja. Sin embargo, las capas primarias (working layers) siguen siendo más exigentes, con mayor escrutinio de los cúmulos y requiriendo modelaciones más detalladas. En muchos casos, esto deriva en que las cedentes asuman una mayor retención y paguen una menor tasa.

En este contexto, el negocio facultativo aparece como uno de los grandes ganadores, con mayor oferta internacional, costos competitivos y mayor flexibilidad de suscripción que en contratos.

En un mundo más incierto, el reaseguro no se encarece; se vuelve más competitivo. El excedente de capital y mejores modelaciones presionan los precios a la baja, pero con mayor disciplina técnica.

De cara a las próximas renovaciones de contratos, la discusión ya no se centra únicamente en el precio, sino en la solidez del análisis y el diseño del riesgo.